La desesperación del
sentimiento acelera la realidad, la distorsiona, la difumina, la cambia.
Perspectivas nubladas por
el querer ser o el desear tener.
Creer es difícil con
tanta decepción.
¿Cobarde o Libre?
Nada, no importa de todos
modos.
Videojuegos que plantean
una realidad alterna, una realidad en la que no quiero creer, pero en la que sí
quiero pertenecer.
Pues ¿Qué es peor? El no
ser parte de nada o vivir en una realidad que no es la que quieres ver
¿Qué pasa si todo es
“peor”?
Se habla de la sociedad
de la imagen, pero la imagen siempre ha liderado casi de manera instintiva.
El hombre cavernícola sí
sintió atracción a una imagen, imagen que lo hizo desear y reproducirse.
La imagen pesa y no
dejara de hacerlo, la superficialidad tampoco
Siempre hay espacio para
un pelo rubio y combinado músculos abultados o tetas redondas.
Caminan en el mismo
grupo, el menor lo observa y se ríe, ambos me miran casi sin expresión. Soy
escenografía en la fabulosa copia de un pequeño Edén, un árbol en la felicidad
de otros.
Mírame, por favor, no
paro de mirarte, dame likes de Facebook en la vida real. Lo sé, no puedo
evitarlo; soy patético, soy cerdo, soy feo, pero por favor, mírame aunque sea
por un ratito.
Cada vez que vuelvo a mi
casa, siempre veo casas iguales; casas que parecen maquetas de cajitas de
fosforo pegadas unas a otras, en donde no hay más vida que la que yo mismo creo
en mi cabeza.
En dónde nadie habla con
nadie, en donde predomina lo individual.
Ver películas es
terapéutico. Me autoterapéo viendo cine y comparando mi miseria con la de los personajes e intentando
que siempre puedes salir de dicho problema, pero la ficción es ficción.
Si vi películas, di
besos, comí chatarra, hablé de música y fui fiel ¿por qué rayos no puedo ser
feliz con otro-el?
Escuchar música Lo-fi es
bonito ¿entiendes por qué?
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